A punto de cerrar año, en el entorno del Estado Español, hemos visto que hay una gran falta de voluntad a informarse verazmente y a observar lo cotidiano para aprender a no caer en los errores de antaño.No hace mucho, ejerciendo nuestra vocación innata de formador y aprendiz a unísono, escribimos para criticar aquello que nos pareció y sigue pareciendo imperdonable en algunas personalidades de nuestro panorama público y social. Hoy, ante los acontecimientos en la sociedad española con constantes enfrentamientos entre los que algunos ya denominan “las dos Españas”, como si se deseara retroceder tres cuartos de siglo cuando yo ni siquiera había nacido, no podemos evitar volver a sacar nuestro natural instinto vocacional.
En primer lugar, es imprescindible decir que TODOS deseamos opinar, disentir o asentir, como parece que nos corresponde según la Constitución Española y en un Estado de Derecho como es el español. Lo que jamás habrá que olvidar ni se podrá desgajar de una unidad intrínseca es que – para que uno pueda ejercer los derechos concedidos dentro de un marco constitucional legal, primero uno debe aceptar cumplir con sus obligaciones dentro de ese marco y en ese contexto. Aquí no se libra nadie, ni siquiera los que ocupen los cargos más altos de gobierno o jefatura, menos aún todos los que pertenecemos a estamentos políticos, judiciales, sociales, económicos y profesionales que desde allí descienden dentro de jerarquías establecidas.
Digo esto porque nos ha dado la impresión, tanto a mi como a varios contertulios independientes que intentamos seguir la evolución diaria de la vida cotidiana de nuestro Estado, que algunos han perdido el norte o han sacado los pies del tiesto, bien sea por acaloramientos provocados o por tácticas provocadoras premeditadas.
Quizás haya un sector de nuestra ciudadanía que no siga las informaciones procedentes de fuentes diversas del día a día y hasta desconozca la mecánica del funcionamiento constitucional que contiene mayor intríngulis del que se supone, por ejemplo en cuanto a la división de los poderes – ejecutivo, legislativo y judicial – o de los mecanismos de reparto de votos legislativos y municipales por el sistema proporcional de las listas cerradas, según se estableció en su momento como procedimiento democrático constitucional.

Para repetir el título que di a otro escrito anterior, tenemos costumbre de adquirir “mala escuela” o es que no hay buenos maestros lo que hace que impartan la única escuela que saben. Si en aquel momento me referí claramente a las palabras de un político destacado, D. Mariano Rajoy, por sus referencias erróneas a la negociación y su concepto inexacto de la eficacia, hoy no puedo por menos sentar las bases irrefutables de lo que considero “la buena escuela”, que a mi entender brilla por su ausencia entre bastantes políticos, legisladores, jueces y profesionales.
Al mencionar a personajes que están en el candelero por sus actos y/o declaraciones de las últimas semanas, como formador nato que soy, no critico a las personas en si sino a sus actos improcedentes dentro de una valoración de conducta apropiada según los inapelables principios de “la buena escuela”.
Ni me interesan las pugnas partidistas ni las descalificaciones políticas o personales que me hacen sentir desdén y vergüenza ajena a la vez. Allá el PSOE y el PP con sus guerras particulares. Allá el CIU y el PSC con sus desavenencias catalanas. Allá los partidos del País Vasco para lograr un acuerdo en sus negociaciones. Que sean sus militantes los que juzguen las actuaciones de sus líderes y portavoces.
Lo que sí me interesa, a mi y a mis contertulios de pensamiento libre e independiente, son los asuntos de Estado que atañan las competencias de la Autoridades competentes, según establece nuestra Constitución y las Leyes Vigentes.Allí es donde sigo viendo “mala escuela” tanto en los dirigentes políticos, estamentos de la Judicatura, profesionales de los medios de comunicación, ciudadanos agraviados y reivindicativos, y hasta entre algún ex-gobernante que otro.
Vayamos por partes.
Para mis contertulios y yo, irrespectivo de lo que votáramos el 14 de marzo de 2004, y seguro que no votamos todos lo mismo, nuestro legítimo Presidente de Gobierno es D. José Luis Rodríguez Zapatero. Solamente él ejerce a través de nuestros respectivos votos y la de millones de españoles la voz que debe hablar en nuestro nombre, decidir lo que estime oportuno en cada momento y hasta EQUIVOCARSE en el ejercicio de su mandato. Todo aquél que se lo impida esta violando mi derecho de ciudadano y el derecho de todos los millones de votantes, acudieran a las urnas aquel día sombrío de marzo o no. En ese mandato recibido, el Sr. Presidente del Gobierno debe actuar con todas sus habilidades para ejercer éticamente sus tareas, como mejor sepa y pueda. Además, irrespectivo que pertenezca a un partido y sea el que encabece una opción política como es su partido, debe saber distinguir entre sus funciones de Estado y sus funciones de Secretario General del PSOE. Y yo como ciudadano no afiliado a ningún partido, tengo el derecho y la obligación de así exigírselo.

Algunos de los demás políticos parecen olvidar esta inalterable condición del que preside el gobierno del Estado Español, intentando usurpar competencias que no le corresponden. Una cosa es disentir u opinar y otra cosa es querer asumir una línea paralela de gobierno mediático, como hacen componentes de algunos partidos políticos no gobernantes. Su tarea es la oposición leal y no el gobierno. De lo contrario, Uds. violan de los ciudadanos como yo que acatamos las reglas democráticas de juego y las Leyes Vigentes que prevén la alternancia en el poder. En ese momento, soy víctima de aquellos partidos en la oposición, que aún cuando participaron en unas elecciones y obtuvieron un número de diputados que hoy cobran sueldos costeados por todos los ciudadanos, INCUMPLEN sus deberes legislativos. Al actuar de este modo, renuncian a la esencia del sistema político que debería brindarse la oportunidad de la alternancia en el poder.
Además, al no centrarse en legislar en cumplimiento con sus funciones violan mis derechos de ciudadano mientras ejercen discursos partidistas que defienden a sus militantes pero no a la ciudadanía independiente a cual pertenezco.
Lo mismo digo de aquellos en la Judicatura que en vez de enjuiciar de acuerdo a las prerrogativas judiciales intrínsecas de sus funciones como jueces y magistrados, se dedican a disertar en jerga política que no les compete. Me es indiferente el tinte político que tomen porque no quiero saber a que partido ha votado un magistrado sino como de eficaz y ético es a la hora de dictaminar sentencias, en la medida que esos dictámenes me afecten directa o indirectamente como ciudadano.
De no actuar como deben, los del Poder Judicial están dejando indefensos a los ciudadanos que confían en sus decisiones ecuánimes para que se haga justicia irrespectivo de rango, creencias y ideológicas, según establecer la Constitución.
Después estamos los distintos profesionales de la sociedad civil, que con nuestras actuaciones cotidianas en el mundo laboral, empresarial y sobre todo de la comunicación, tenemos acceso a instrumentos de flujo de información. Ya llevamos unos años donde parece que haberse olvidado el código de conducta ética en el entorno que sea. Hago especial referencia a los medios de comunicación, que en cierta medida se inclina por opciones por sus respectivas proximidades a tendencias ideológicas o meramente ejercen de francotiradores a la caza oportunista del sensacionalismo informativo.
Cada uno de los profesionales, sobre todo los que juegan con la ventaja de tener la ventana indiscreta de la televisión o las hojas de impresión visual situadas en los hogares españoles, deben ejercer paralelamente sus tan cacareados derechos de informar libremente con sus obligaciones éticas de no tergiversar la información, sacar de contexto o exagerar el valor de sus percepciones no contrastadas. La capacidad perceptiva de la sociedad decide mayormente (80%) por lo que ve más que por cualquier otro sentido. Allí la gran responsabilidad exigible a aquellos que muestran visualmente los supuestos hechos o emiten sus impresiones sujetivas no verificadas.Tanto que se habla de víctimas del terrorismo, que sin lugar a dudas tienen mis mejores sentimientos, a mi entender, las actuaciones de políticos, jueces y magistrados y profesionales varios, sobre todo de los medios de comunicación, en las líneas que he descrito, me convierten a mi y a mis contertulios, como a muchos miles de españoles EN VÍCTIMAS NO RECONOCIDAS del forceo de intereses creados en bandos a las cuales no estamos adscritos ni deseamos pertenecer.
Quizá seamos VÍCTIMAS MÁS INDEFENSAS que aquellos que habiendo sufrido directa o indirectamente las atrocidades del terrorismo físico, han encontrado el amparo del Estado Español, el consuelo de otras víctimas en sus respectivas agrupaciones, y la solidaridad de la ciudadanía entera, que además contribuye a los impuestos que permiten mantener las respectivas actividades de las asociaciones que se movilizan en defensa de sus intereses concretos.

¿QUIÉN NOS DEFIENDE A LOS INDEPENDIENTES, TAN CIUDADANOS COMO LOS DEMÁS? ¿Qué subvenciones recibimos para poder airear nuestras reivindicaciones y anhelos? ¿Qué periódicos o televisiones nos brindan programas para que expresemos nuestro parecer, que desde luego no se encuadra en la idea de una nueva división de España en dos? La respuesta a todo ello es – NADIE, NADA y NINGUNO.
Sin embargo, a una organización terrorista sí que se le viene dando desde casi todos los estamentos, y sobre todo por parte del principal partido de la oposición, el PP, y los todos los medios de comunicación lo que los anglosajones denominan “prime time” todos los días del año, con un protagonista inmerecido y contraproducente para los intereses de todos. Me parece inconcebible e incoherente decir que no desean negociar con los terroristas y sin embargo, no paran de hablar de ellos y los medios de comunicación hasta poner las alcachofas con sus logotipos delante de portavoces de un partido ilegalizado. ¿Qué pretenden con este discurso incongruente con sus actos? ¿Dónde esta la ética y la moral democrática en estos momentos de los que así actúan?
Y hablando de moral ética, entremos en la otra parte de la cuestión, donde de nuevo me siento VÍCTIMA, y mis contertulios también.Unas primeras reflexiones sobre las nuevas tecnologías y el marketing al más puro estilo “yankee” del DVD y los videos en Internet. Ya llevamos unos años notando la creciente influencia de las estrategias anglosajonas del marketing en los terrenos políticos, emulando las formas de las convenciones norteamericana o empleando las campañas “mass-media” de las grandes franquicias de la comida basura. Hay expertos asesorando a los distintos partidos desde hace ya un tiempo, lo que se hace cada vez más evidente en sus respectivos estilos y tácticas al hacer campaña o querer vender marca política.
Como personal y profesionalmente ni soy ajeno a Estados Unidos y Gran Bretaña, donde recibí parte de mi formación, ni soy un novato en estrategias globales incluidas las de marketing en terrenos internacionales, he estado observando con interés las respectivas jugadas desde hace algún tiempo.

A mi entender, cada partido político es libre de emplear los recursos y las herramientas a su alcance para sus tácticas o estrategias partidistas, pero del mismo modo, cada cual debe atenerse a las consecuencias de sus actos y responsabilizarse cuando éstas tienen efectos nocivos sobre una sociedad plural y no subrogada a sus antojos partidistas e interesados. Es más, volviendo sobre la coherencia, si se aplican técnicas importadas y se emplean medios adaptados del mundo anglosajón, también apliquemos los principios norteamericanos y británicos de “comand responsibility”. Ello viene a corresponder a asumir el superior de modo colegiado todo lo que la jerarquía bajo su mando ejecute.
Pues hablemos de los productos de esas respectivas campañas partidistas al último grito, los DVD´s y videos del PP y del PSOE.
Hay dos partes de “la mala escuela” mostrada en sendas actuaciones sucesivas que no tengo más remedio que comentar.
Por parte del PSOE, quizás gota a gota se ha colmado el vaso de su paciencia con las continuas punzadas de acoso y derribo del PP. O quizás, simplemente entraba ya en lo previsto y se consideró el momento oportuno para replicar. Ni lo se ni me interesar saber los entresijos de Ferraz. Lo que sí se es que aún cuando el PSOE tiene todo derecho para actuar en el cauce de la difusión, y estando seguro que NO HUBO MANIPULACIÓN DE PALABRAS, aunque quizá la brevedad de las escenas no muestren el contexto original en la integridad de los discursos, este ciudadano se pregunta si realmente es conveniente crispar más el ambiente, si lo que se pretende es aproximar posturas para poder lograr un entendimiento. Quizá, sin llegar a tener “mala escuela”, los estrategas del PSOE no quieran emplear “una negociación WIN-WIN” cuando del PP se trata.
Por parte del PP, a ver si aprenden que en el acoso y derribo, el toro bravo también puede por sorpresa revolcarse y empitonar al caballos y hasta descabalgar al jinete. Si se juega a táctica, desde el primer video patrocinado por no menos que el FAES, con el ex-Presidente Aznar a la cabeza, y Miguel Ángel Rodríguez y su equipo de creativos como productores, hasta la última nefasta producción sobre la seguridad ciudadana con información tendenciosa, el PP debe comprender que su adversario puede devolverle la jugada en cualquier momento.
Es curioso que en los videos del PP se hayan expresado opiniones partidistas mientras que el más reciente del PSOE simplemente se ha referido a datos de hemeroteca. Cierto que puede haber mucha información fuera de contexto, como además es de suponer, al no poder en ninguno de los casos mostrar la integridad de los textos y/o discursos. Precisamente allí el manejo interesado de unos y otros para que dentro de su plan de marketing beneficiara sus intereses partidista. No hay nada ilegítimo en cuanto a los respectivos objetivos del PP y del PSOE. Sin embargo, hay conductas inaceptables que debo achacar a “la mala escuela” y que detallo a continuación –1. La información empleada debe ser veraz y preferiblemente neutra
2. Se debe ejercer una conducta ética y no manipular el miedo
como instrumento de convencimiento
3. Si se citan fuentes, hay obligación de facilitar las mismas
4. Si comienzas un forcejeo mediático, después no rehuyas de las
consecuencias de tus actos
Sinceramente opino, y así se lo he dicho a mis contertulios, que los que pertenecen al PP, si fuera yo el que tenía que puntuar su rendimiento son los que suspenderían en los puntos de evaluación descritos.

Además, si me adentro en un análisis de actuación estratégica y “mala escuela” individual, también suspendería a los siguientes y por las razones que indico –
1. A D. Mariano Rajoy por buscar un culpable en el asunto del fiasco del video sobre Seguridad Ciudadana, al echar toda responsabilidad a la agencia que confeccionó el video. ¿Y quién de Génova lo encargo? ¿Y él que narices pinta en el Partido Popular si todos mangonean y parece que él ni se entere?
2. A D. Miguel Ángel Rodríguez, porque más que manipulen sus palabras, es él como experto en comunicación y por sus contactos y lazos en le mundo de las comunicaciones quien puede manipular algo más que palabras. Además, no puede ir de víctima ni hacerse el angelito porque tiene mucho que ver con la primera etapa Aznar, hizo el desafortunado video de la FAES cuestionando hasta la legitimidad del proceso electoral, y no deja de opinar con crítica partidista en sendos platos de televisión en contra de las actuaciones del Gobierno legítimo de España. Alguna metralla se merecerá en el fuego cruzado. 

3. A Excmo. Sr. Ex-Presidente Aznar que ha mostrado una gran ignorancia sobre sus derechos y sobre todo de sus obligaciones como ex-mandatario retirado que debe observar unas reglas de conducta protocolaria y de respeto al actual mandatario, aunque solamente sea por lealtad al Estado Español, y sobre todo porque de los impuestos que pagamos los españoles a ese Estado, se esta costeando su flamante pensión vitalicia de Ex–Presidente.Me alegro que asuma la responsabilidad de todos sus actos, como debe ser y como la Historia se lo exigirá, pero de tirar la piedra y esconder la mano en sus declaraciones de ex-mandatario, NI HABLAR. Así que eso de exigir que “me dejen en paz”, NADA DE NADA. Ud. Como todos los que perciben salarios y beneficio de este el Estado de TODOS LOS ESPAÑOLES, a cumplir con sus deberes, que no son pocos, si desea recibir nuestro respeto.
Desde este escrito, reto a los políticos, legisladores, jueces, profesionales de la comunicación y otros que tengan “la mala escuela” de no saber admitir sus errores, de no establecer el foco del problema o tengan demasiada prepotencia e intransigencia para doblar su orgullo como un pañuelo a la hora de sentarse a dialogar para negociar un acuerdo, a poner en manos de este humilde formador, que no se cansa jamás de aprender compartiendo, para hacer esta España que no es de ninguno en exclusiva sino de todos en común, un mundo mejor donde vivir y envejecer.
Desde este escrito, reto a los políticos, legisladores, jueces, profesionales de la comunicación y otros que tengan “la mala escuela” de no saber admitir sus errores, de no establecer el foco del problema o tengan demasiada prepotencia e intransigencia para doblar su orgullo como un pañuelo a la hora de sentarse a dialogar para negociar un acuerdo, a poner en manos de este humilde formador, que no se cansa jamás de aprender compartiendo, para hacer esta España que no es de ninguno en exclusiva sino de todos en común, un mundo mejor donde vivir y envejecer.
En todo este tiempo solamente hemos oído mujeres reconocer errores y pedir consenso – María San Gil, reconociendo los errores de la Tregua del ’98 y Mª Teresa Fernández de la Vega, por cierto la política mejor valorada del panorama español, pidiendo constantemente diálogo y consenso. Bravo por ellas y todas las que demuestren su valentía, aún cuando se equivoquen.
Además, digamos bien claro y alto, a todos los políticos y legisladores, de los partidos que sean. Lo que realmente nos preocupa a una gran mayoría de los ciudadanos que no militamos en las filas de los partidos son asuntos cotidianos como pueden ser hechos plasmados en la última encuesta del INE donde queda reflejado que –
· Casi el 20 % de los españoles viven en el umbral de la pobreza
· Casi el 30 % de los mayores de 65 años por debajo de ese umbral
Estos hechos son las únicas verdades que pueden preocupar a un hombre en su sexto decenio de vida, y no las verdades partidistas de los políticos. ¿Señores, qué hacen Uds. para asegurarme una digna vejez después de haber trabajado y contribuido a las arcas del Estado que abonan sus salarios y pensiones?
A ver si dejan los hábitos de “la mala escuela”, de los aprobados en las encuestas y de los efectos de marketing de los videos y las palabras huecas que nacen de los intereses partidistas y no se encuadran en una programación neuro-lingüística (PNL) desde el cerebro.
Si además escuchamos a un gran estudioso, respetado por su calidad
humana, como es Eduardo Punset, diremos que el lenguaje desde esos cerebros es la forma de poner alma a las actuaciones éticas de todos aquellos que podemos influir para crear futuro. Tengamos la PNL adecuada y el alma cerebral idónea para ser los hombres de “la buena escuela”, para que dejen de ser todos los demás víctimas de los actos mezquinos y egoístas de unos pocos.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Ciudadano de un único Estado Español
y Formador por vocación
Además, digamos bien claro y alto, a todos los políticos y legisladores, de los partidos que sean. Lo que realmente nos preocupa a una gran mayoría de los ciudadanos que no militamos en las filas de los partidos son asuntos cotidianos como pueden ser hechos plasmados en la última encuesta del INE donde queda reflejado que –
· Casi el 20 % de los españoles viven en el umbral de la pobreza
· Casi el 30 % de los mayores de 65 años por debajo de ese umbral
Estos hechos son las únicas verdades que pueden preocupar a un hombre en su sexto decenio de vida, y no las verdades partidistas de los políticos. ¿Señores, qué hacen Uds. para asegurarme una digna vejez después de haber trabajado y contribuido a las arcas del Estado que abonan sus salarios y pensiones?
A ver si dejan los hábitos de “la mala escuela”, de los aprobados en las encuestas y de los efectos de marketing de los videos y las palabras huecas que nacen de los intereses partidistas y no se encuadran en una programación neuro-lingüística (PNL) desde el cerebro.Si además escuchamos a un gran estudioso, respetado por su calidad
humana, como es Eduardo Punset, diremos que el lenguaje desde esos cerebros es la forma de poner alma a las actuaciones éticas de todos aquellos que podemos influir para crear futuro. Tengamos la PNL adecuada y el alma cerebral idónea para ser los hombres de “la buena escuela”, para que dejen de ser todos los demás víctimas de los actos mezquinos y egoístas de unos pocos.Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Ciudadano de un único Estado Español
y Formador por vocación